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El 8 de marzo de cada año celebramos el Día Internacional de la Mujer, que desde 1911 conmemora la lucha por la participación de la mujer en la sociedad y en su desarrollo como persona, en igualdad de condiciones con el hombre.

Madre, hermanas, esposas, novias y novias... ¿qué haríamos sin ellas? Nadie puede decir honestamente que no le debemos mucho a las mujeres en nuestras vidas, desde las madres que nos hacían sopa de pollo cuando estábamos enfermas cuando éramos niñas, a las hermanas que nos ayudaron a decidir qué ponernos en nuestra primera cita, a las esposas que de alguna manera se las arreglan para hacer malabarismos con una carrera y una familia, sin perder ni un instante.

El Día de la Mujer se trata de celebrar a estas personas increíbles y mostrarles cuánto las amamos, respetamos y valoramos. Este día festivo es quizás especialmente importante en algunas partes del mundo donde las mujeres todavía se ven obligadas a lidiar con una desigualdad espantosa a diario y su objetivo es aumentar la conciencia sobre los desafíos y las luchas que enfrentan estas mujeres. El Día de la Mujer celebra la historia de la mujer, destacando los principales acontecimientos, hitos y logros, y tiene por objeto seguir promoviendo y concienciando sobre los derechos de la mujer y lograr la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

En España, la primera celebración tuvo lugar en 1936, fiesta que se conocía como el Día Internacional Mujer Trabajadora, para conmemorar la lucha de la mujer por la igualdad de oportunidades tanto en el ámbito laboral como de forma general en la sociedad y en sus posibilidades de desarrollo personal. Este día pasó a declararse por la ONU como Día Internacional de la Mujer en 1975.

Su origen se encuentra en Estados Unidos, a pesar de que en este país se celebra oficialmente desde 1994.

Historia del Día Internacional de la Mujer

Puede ser una sorpresa bastante triste que el Día de la Mujer se celebrara por primera vez el 28 de febrero de 1909 en Nueva York. Dos años después, la socialista alemana Luise Zietz propuso que la fiesta se convirtiera en una fiesta que se celebrara anualmente y que celebrara diversos temas relacionados con la mujer, como el sufragio, a fin de promover la igualdad de derechos de la mujer. Las primeras Jornadas de la Mujer se celebraron de una manera muy diferente a la actual, con cientos de manifestaciones que tuvieron lugar en Europa.

Durante estas manifestaciones, las mujeres exigieron que finalmente se les concediera el derecho a votar y a ocupar cargos públicos. La discriminación en el empleo por motivos de sexo también es una cuestión importante. En 1917, las manifestaciones del Día de la Mujer en San Petersburgo, Rusia, ayudaron a iniciar la Revolución de Febrero, cuando las mujeres marcharon por la ciudad exigiendo el fin de la Primera Guerra Mundial.

Esto conmocionó incluso a Leon Trotsky, quien, al igual que otros líderes rusos de la época, no esperaba que las protestas del Día de la Mujer causaran tanto revuelo. Hasta 1977, el Día de la Mujer se celebraba principalmente en los países socialistas. Sólo después de la decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas de proclamar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, la fiesta ganó popularidad en todo el mundo.

Cómo celebrar el Día de la Mujer

Hay muchas maneras de celebrar este día festivo, pero todas tienen un objetivo similar: crear conciencia sobre las luchas de las mujeres en todo el mundo y honrar sus logros. Por supuesto, no todos los logros son enormes, los cambios en todo el mundo, como que las mujeres finalmente obtengan el derecho al voto, hay todo tipo de otras hazañas más pequeñas que las mujeres que usted conoce manejan a diario y a las que no debe prestar demasiada atención hasta que intente calmar a los niños que lloran, preparar la cena y explicarle los detalles de un cliente recién adquirido a su jefe por teléfono al mismo tiempo.

Esto puede sonar ridículamente difícil de lograr, pero es algo que miles de mujeres logran todos los días, algo que debería apreciarse profundamente y que nadie debería dar por sentado. Los grandes gestos no son necesariamente necesarios para mostrar aprecio, tampoco; a veces un simple "gracias, no tengo ni idea de cómo lo haces" es suficiente para levantar el ánimo de una mujer sobrecargada de trabajo. Sin embargo, si desea hacer algo más, hay un sinfín de cosas que puede hacer para ayudar a mejorar la vida de las mujeres en el mundo.

Puedes asistir a uno de los más de 1.000 eventos organizados a nivel mundial, donde podrás conocer cómo son las vidas de las mujeres en diferentes países y hacer una donación para el evento al que asistas. Leer libros es también una gran manera de ampliar tus horizontes, y las biografías de mujeres como la valiente activista por los derechos de las mujeres somalíes Ayaan Hirsi Ali definitivamente te abrirán los ojos y te inspirarán a ver la vida y los problemas de las mujeres de una manera completamente diferente.

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